Roma no te deja en paz. Dicen que en algunas ciudades el viajero se siente como si fuera el protagonista de una película. Tan poco reales parecen. O tan nacidas de un sueño. Tanta hambre sentís en Roma, y no se calma.
De todas las fuentes, esa maravilla octogonal que está a las puertas de Santa Maria in Trastevere; de todos los puentes, el Sisto, para girar antes de terminar de cruzarlo y ver el atardecer color "rosa de Roma". De todas las luces y las cúpulas, las del Panteon, donde te baña una luz blanca, solar. De todas las bocas de agua, de las que todavía manan hilitos, una pequeña, de bronce, casi oculta desde hace siglos en un callejón del Trastevere. De todos los personajes, Franco, el encargado de manternos unidos y despiertos a los verdaderos cambios. De todos los sueños, Roma.
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