Entonces me desperté, no sé cuánto tiempo después, y sentí pánico de la oscuridad. Porque, de pronto, tuve el presentimiento, más bien la certeza, de que jamás volvería a verte. Recliné la cabeza hacia atrás, contra la pared, y una angustia que me debilitaba todos los miembros me traspasó de arriba abajo.
Y sentí, con la congoja en la garganta, que tal vez iba a separarme de ti para siempre sin haberte dicho cuánto te quería.
...
Atrapado en la oscuridad. J.L. Velasco
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment